martes, 21 de julio de 2020

Nuevo local de CSC en Sevilla

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Desde la Coordinadora Sindical de Clase queremos anunciar a todos los trabajadores que, fruto del crecimiento de nuestro sindicato y gracias exclusivamente a la aportación que los afiliados hacemos, podemos disponer de un nuevo local en la provincia de Sevilla en el que atender a cualquier trabajador.

Este local servirá también para celebrar reuniones, asambleas, continuar con las labores de organización y coordinación entre los sindicatos AST y CSC hasta que se consume nuestra fusión y, en definitiva, para desarrollar de manera más efectiva nuestra actividad sindical. El local estará igualmente disponible para cualquier acto que vaya en pos de los derechos de la clase obrera.

El local se encuentra situado en la Avenida de Hytasa, 12, Edificio Hytasa 12, planta 2, módulo 15. El horario de atención para cualquier trabajador que desee acudir, es de 18:00 a 20:00 todos los miércoles, pero atenderemos en cualquier otro horario mediante cita previa al teléfono 666 160 173.

COORDINADORA SINDICAL DE CLASE (C.S.C.)
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miércoles, 20 de mayo de 2020

2 años de prisión por denunciar facturas falsas en UGT Andalucía por valor de 40 millones

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Roberto Macías, extrabajador de UGT Andalucía que denunció ante el periódico "El Mundo" una supuesta trama en el sindicato para desviar subvenciones por valor de 40 millones de euros mediante la emisión de facturas falsas destinadas a cursos de formación, ha sido condenado por la jueza del juzgado de lo penal nº 15 de Sevilla a 2 años de prisión por revelación de secretos.

La jueza no ha considerado aplicable la directiva europea de protección de denunciantes de corrupción, vigente desde el pasado diciembre de 2019 y que exime de responsabilidad judicial en casos de revelaciones públicas como éste, argumentando la jueza que no ha sido traspuesta aún por el parlamento al derecho nacional. Cuestión pendiente desde el año 2017, donde todos los grupos parlamentarios se comprometieron a hacerlo ante la Plataforma por la Honestidad, asociación surgida inicialmente en apoyo de Ana Garrido, funcionaria que destapó la trama Gürtel, y a la que se fueron añadiendo otros denunciantes de corrupción, como el exteniente Luis Gonzalo Segura, o el propio Roberto Macías. No obstante, la tramitación de dicha ley se encuentra convenientemente empantanada desde entonces.

La trama destapada por Roberto Macías permitió que se abriera juicio oral por delitos de fraude de subvenciones y falsedad en documento mercantil a los exsecretarios generales de UGT-A, Francisco Sevilla y Manuel Pastrana, exculpado por enfermedad, y otras 13 personas dirigentes del sindicato y proveedores, e impuso una fianza de 40,7 millones a UGT, como responsable civil subsidiaria, al considerar el juez que hay indicios suficientes.

La organización sindical, que también se encuentra implicada en múltiples casos de delitos de corrupción en todo el territorio nacional, lejos de pedir perdón por los hechos destapados, depurar responsabilidades entre los infractores, reconocer el delito y devolver el dinero, arremetió contra el denunciante de corrupción, he inició la demanda pidiendo 4 años de prisión y 60.000 € por daños morales.

Modestamente, desde el sindicato provincial de CSC en Sevilla, colaboramos con Roberto para que pudiera defenderse judicialmente ante esta demanda, no solo por una cuestión de solidaridad con un trabajador, uno de los nuestros, sino también porque creemos en su lucha y somos partícipes de ella.

Desde CSC, la actuación deplorable de un sindicato corrupto como UGT, arremetiendo contra sus trabajadores para encubrir sus corruptelas, no nos coge de sorpresa, pues pese a autodenominarse sindicato de clase, su práctica diaria consiste en la traición a los trabajadores, con la firma de convenios colectivos donde se pierden derechos, de despidos colectivos (ERES, ERTES) con los que se llevan suculentas comisiones por cada despedido, a la par que facilitan a las empresas deshacerse de sus plantillas, pagando sueldos con fondos públicos, etc. Todo ello en pago por las millonarias subvenciones que recibe de las instituciones estatales y de la UE. Es más, en la actualidad, UGT tiene abiertos varios procesos por el presunto uso indebido de fondos públicos destinados inicialmente a la formación y que parece ser que fueron destinados a otros fines más oscuros.

Es por ello que, desde estas instituciones, que deberían estar protegiendo el interés de los ciudadanos, se prestan a proteger a uno de sus sindicatos, que buen servicio les presta para justificar la implementación de toda suerte de recortes y reformas contra los trabajadores. Así podemos ver cómo, según la prensa, el anterior gobierno de Susana Díaz, ocultó un expediente que exigía devolver 18 millones de euros a UGT.



Igualmente, en el juicio a Roberto Macías, la Fiscalía Anticorrupción se posicionó en su contra, y alineándose con las tesis demandadas por UGT, en clara connivencia, llegó a pedir 3 años de cárcel y 60.000 € de indemnización, así como tomó la postura contraria a la aplicación de la directiva europea. Posición que finalmente asumió la jueza, y que persigue anular el proceso judicial por corrupción contra UGT, pues con esta sentencia pretende que las pruebas reveladas por Roberto queden anuladas como pruebas obtenidas de manera “ilícita” (situación que la directiva europea impide), y este es el único fin que realmente perseguía UGT-A para librarse de su procesamiento.

En una suerte de mundo al revés, tenemos al Estado (Parlamento, Junta, fiscalía, judicatura) defendiendo los intereses contrarios a los ciudadanos, con una fiscalía anticorrupción defendiendo a los corruptos, atacando al denunciante de corrupción mientras ignora la legislación, mostrando la esencia clasista del Estado.

Desde CSC apoyamos y nos solidarizamos nuevamente con Roberto Macías, por su valiente defensa de la justicia ante todo un sistema corrompido, y le animamos que lleve su caso hasta las instancias judiciales europeas, que, a pesar de ser igualmente organismos destinados a preservar los intereses de una minoría que conforma una élite económica, tantos reveses han dictado ya contra las resoluciones de una justicia española que pugna por ser la más reaccionaria de Europa.
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jueves, 7 de mayo de 2020

CCOO deberá indemnizar a su abogado con 100.000 euros por tenerlo como falso autónomo durante 35 años

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El magistrado titular del Juzgado de lo Social número 7 de Zaragoza, ha condenado a CCOO de Aragón a indemnizar con casi 100.00 euros a un abogado que trabajaba para el sindicato por haberlo tenido como falso autónomo durante 35 años. Igualmente, ha declarado improcedente su despido y obliga a la Federación de Servicios para la Ciudadanía (FSC) de dicho sindicato a readmitirlo o compensarle económicamente.

El pasado 18 de febrero, los medios publicaban que la Inspección de Trabajo de Murcia había levantado 292 actas de infracción contra Glovo considerando que otros tantos repartidores de comida a domicilio de la plataforma no eran autónomos y sí trabajadores por cuenta ajena, además de reclamar a la empresa el pago de 300.000 euros por cuotas atrasadas no abonadas.

No es casual que una empresa generadora de precariedad extrema como Glovo se vea en la misma tesitura que una organización como CCOO, pues este sindicato es, en la práctica, una empresa, cuyos intereses son contrarios a los de los trabajadores, que sostiene unas estructuras sobredimensionadas en base a los millones de euros de dinero público que el Estado le regala y que no duda en aplicar la reforma laboral para despedir a sus propios trabajadores, entre una interminable lista de ataques a la clase trabajadora que sigue creciendo día a día.

Esta es la realidad de los sindicatos del sistema CCOO y UGT, organizaciones fieles a un Estado que existe para someter a la clase trabajadora y defender los intereses del capital, y eso es lo único que pueden ofrecer a los trabajadores estas organizaciones, corrupción, traiciones y ser corresponsables de la situación de miseria que cada día crece más entre las clases populares.

Los trabajadores necesitamos más que nunca nuestra propia organización, el sindicato de clase en el que todos los trabajadores tomemos partido, alejado de subvenciones del Estado, de liberados sindicales y de la firma de EREs y todo tipo de retrocesos. Un sindicato que aspire a transformar la sociedad y no recoja las migajas que el capital le arroja para repartirlas entre sus corruptas cúpulas. Un sindicato como la Coordinadora Sindical de Clase.

¡FORTALECE LA ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES, ÚNETE A CSC!
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martes, 28 de abril de 2020

1º Mayo 2020 - Contra la crisis capitalista y por la salud de la clase obrera

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Este primero de mayo lo vivimos de forma atípica, confinados en casa, pero con un ánimo reivindicativo más fuerte si cabe que en años anteriores. La crisis del coronavirus ha traído a la clase obrera nuevos y fuertes retrocesos en sus derechos y calidad de vida, con pérdidas de ingresos por la aplicación masiva de ERTE´s y despidos, y se hace más necesario que nunca la organización de los trabajadores para evitar que esta crisis la volvamos a pagar los mismos que en 2008 y en crisis anteriores.

El coronavirus ha sido un acelerante de la enorme crisis que ya se estaba gestando para finales de 2020, como todos los economistas pronosticaban a inicios de año. Las empresas han aprovechado desde el primer minuto del estado de alarma para hacer agresivos ajustes en sus plantillas, algunos temporales, gracias al recurso del ERTE que ha puesto el Gobierno a su disposición con el Real Decreto-ley 9/2020 basándose en el acuerdo entre Patronal y CCOO y UGT, traicionando estos sindicatos vendidos, una vez más, a los trabajadores con una nueva puñalada por la espalda. Pero otros han sido de forma permanente, mediante el despido, con lo que se ha destruido buena parte del empleo que había y que difícilmente se va a recuperar si hacemos caso a los economistas del capital.

La realidad es que la mayoría de las empresas, con grandes beneficios en los últimos años -multimillonarios algunas como Inditex, Renault, Ikea, Ryanair, Iberia, Vueling, H&M, FNAC o El Corte Inglés- se han acogido al ERTE para cargar al erario público el coste de los salarios de sus trabajadores cuando podían perfectamente hacerse cargo de estos con esos enormes beneficios obtenidos de la explotación de sus trabajadores en años de superávit económico. Mientras, la clase obrera en su mayoría ha perdido o bien su empleo o bien el 30% de su salario (gracias a los ERTE) desde que se implementó el estado de alarma.

Años de privatización de la sanidad pública en el estado han agravado los problemas en la salud de los trabajadores en esta crisis, saturando los hospitales y centros de salud públicos en apenas un par de semanas, mientras la sanidad privada acumulaba miles de camas libres sin utilizar. Más del 70% de las muertes por la COVID-19 se han dado en las Residencias para Mayores, privatizadas y/o entregada su gestión a fondos buitres. Miles de trabajadores han muerto y han tenido que sufrir la muerte de sus familiares sin poder despedirse, prácticamente desatendidos por el colapso sanitario, pero los ministros y dueños de las grandes empresas han podido recuperarse en complejos hospitalarios de lujo con las mejores atenciones.

La vida en hacinamiento que viven los trabajadores en las grandes capitales (Madrid y Barcelona especialmente), que es donde más empleo hay, ha provocado una rápida propagación de la COVID-19. Hacinados en el centro de trabajo, donde la distancia con los compañeros en muchas empresas no llega al metro de distancia. Hacinados en las casas, donde buena parte de la clase obrera se ve obligada a compartir habitaciones en inmuebles de un tamaño muy reducido ante la imposibilidad de pagar un piso propio, sin ninguna solución habitacional alternativa. Hacinados hasta el final de nuestras vidas, en residencias donde ya han muerto más de 15 mil ancianos según las últimas estimaciones.

El Gobierno solo ha dado soluciones a las grandes empresas, regándolas de dinero público, mientras la clase obrera sigue sufriendo las consecuencias del capitalismo con una sanidad pública empobrecida, con unos salarios de miseria y sin soluciones habitacionales que permitan tener una vida digna y con un grado de sobreexplotación que merman la salud de la clase trabajadora de hoy mucho más rápido que a las generaciones precedentes. 

Ahora, este Gobierno autodenominado “social”, propone unos nuevos Pactos de la Moncloa con el objetivo de coser el sistema capitalista, que se cae a jirones en el estado español (y en el resto del mundo), y para ello necesita al resto de fuerzas capitalistas del estado así como a los sindicatos de este, vendidos al capital, CCOO y UGT y firmar un nuevo pacto de estado que sacrifique de nuevo a la clase trabajadora en beneficio del capital.

Esta batalla ideológica ya ha comenzado. Primero, escuchando día tras día al Gobierno, sindicatos traidores y medios de comunicación -todos al servicio del capital, porque es este quien les paga- hablando de la necesidad de estos pactos. Por otro lado, con gran cantidad de reportajes en los medios de comunicación del capital hablando de la obligada pero necesaria rebaja de la calidad de vida de los trabajadores debido a esta crisis, con los que se pretende que la clase obrera asuma que va a tener que pagar las consecuencias de esta crisis.

La clase trabajadora no tiene más alternativa que organizarse si no quiere pagar de nuevo, como ya pasó en 2008, esta crisis que ya está aquí. El Estado está demostrando su carácter de clase, al servicio de las multinacionales y sus beneficios, a cada paso que da y la clase obrera no tiene más opción que romper con este sistema criminal que solo sabe generar miseria entre el pueblo para mantener los beneficios económicos de una minoría explotadora.

Los trabajadores hoy debemos llevar a cabo la lucha por aquellos objetivos que vayan abriendo el camino a la organización y a la superación de este sistema capitalista:

  • Por la garantía de todos los puestos de trabajo antes del inicio de la crisis.
  • Por la jornada laboral de 35 horas.
  • Por la garantía de la salud en los centros de trabajo.
  • Por la nacionalización de todos los Servicios Públicos, Sanidad, Educación, Dependencia... y de todos los sectores estratégicos, con el objetivo de que sirvan al conjunto de la sociedad y no para el enriquecimiento de unos cuantos.
  • Por la derogación de las Reformas Laborales y Reformas de las Pensiones.


Hacemos un llamamiento a todos los trabajadores del estado español a organizarse en las filas del sindicalismo de clase y combativo, en la Coordinadora Sindical de Clase, para luchar contra esta crisis capitalista y evitar que seamos la clase obrera quien pague las consecuencias de ella, para superar este sistema capitalista criminal que solo genera miseria a los trabajadores, para construir el socialismo que es la democracia del pueblo trabajador. En definitiva, para implementar un sistema que socialice los medios de producción y cuyos beneficios estén al servicio del pueblo y sus necesidades y no para la acumulación de capital en manos de unos pocos como ocurre ahora.

¡La salud de los trabajadores por encima de los beneficios!
¡No a los Expedientes de Regulación de Empleo!
¡No al Capitalismo, por el Socialismo!
¡QUE VIVA LA UNIDAD Y LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!
¡LA ÚNICA LUCHA QUE SE PIERDE ES LA QUE SE ABANDONA!
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lunes, 30 de marzo de 2020

No, no se han prohibido los despidos

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Tras la publicación del Real Decreto-ley 9/2020, de 27 de marzo, por el que se adoptan medidas complementarias, en el ámbito laboral, para paliar los efectos derivados del COVID-19, y tras el anuncio del gobierno de la paralización de las actividades no esenciales, los medios de manipulación se han apresurado a publicar titulares hablando de “prohibición de despidos” y de “permisos retribuidos recuperables”.

En primer lugar, ¿qué es un permiso retribuido recuperable? ¿Y por qué ante la imposibilidad de acudir al puesto de trabajo por una emergencia sanitaria y por medidas excepcionales impuestas por un gobierno, somos los trabajadores los que tenemos que hacer frente a dicha paralización?

Un permiso retribuido recuperable no es más que una redistribución de la jornada. Las horas que se dejen de trabajar durante la paralización, deberán ser recuperadas posteriormente. El borrador del gobierno de hecho prevé que las horas se recuperen antes del 31 de diciembre.

¿Qué significa pues que el gobierno vaya a imponer permisos retribuidos recuperables en actividades no esenciales? Pues que ante la caída de demanda de muchos productos y servicios, a los trabajadores se nos va a redistribuir la jornada para que cuando vuelva a haber actividad, recuperemos todas las horas no trabajadas ahora, recuperando así las empresas la productividad y cargando sobre los hombros de la clase trabajadora una crisis que no es responsabilidad nuestra.

Esta medida sumada a la agilización de los ERTEs muestra claramente que el Estado no es más que una herramienta de una clase, la capitalista, para someter a otra, la clase trabajadora, en pos de salvaguardar sus empresas y su sistema económico y que este gobierno “progresista” no se diferencia en nada de otros gobiernos “de derechas”, aplicando las medidas necesarias para salvar a las empresas en momentos de crisis.

También muestra la gran farsa del ‘libre mercado’ en esta fase del capitalismo, en su fase imperialista. Cuando las empresas generan millones de beneficios el Estado es firme defensor del derecho de unos pocos de apropiarse de toda la plusvalía generada por los trabajadores, pero cuando las empresas corren el riesgo de tener pérdidas, entonces el Estado es firme defensor de usar cuantos recursos públicos hagan falta –riqueza generada totalmente por los trabajadores y recursos aportados por estos, pues las empresas tan sólo aportan el 13% de lo recaudado por el Estado– para salvar a esas mismas empresas. En el capitalismo, con gobiernos de “izquierdas” o de “derechas”, las empresas siempre ganan y la clase trabajadora siempre pierde.

Y para hacer un lavado de cara sobre las medidas aplicadas, el sistema tiene a sus medios de manipulación siempre dispuestos a engañar al pueblo:




Es totalmente falso que se vayan a prohibir los despidos mientras dure el coronavirus. Basta tan solo con leer el Real Decreto publicado en el BOE para entender en qué consiste esta medida realmente y como ha sido utilizada por este gobierno, por el Estado y sus medios para blanquear el conjunto de medidas destinadas a trasvasar dinero público a manos privadas, tal y como se hizo con el rescate a la banca. No solo no vamos a recuperar el dinero regalado a la banca, sino que este nuevo rescate firmado por el gobierno va a suponer un robo mucho mayor que el de la anterior crisis, con consecuencias mucho peores que aún están por venir para la clase trabajadora.

Esto es lo que dice el Real Decreto literalmente:

“La fuerza mayor y las causas económicas, técnicas, organizativas y de producción en las que se amparan las medidas de suspensión de contratos y reducción de jornada previstas en los artículos 22 y 23 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, no se podrán entender como justificativas de la extinción del contrato de trabajo ni del despido”.

Esto significa que, ni mucho menos se van a prohibir los despidos. Lo que indica el texto del Real Decreto es que el supuesto de fuerza mayor o de causas de alteración de la producción al que se pueden acoger muchas empresas ante la crisis del coronavirus, no suponga una causa justificativa para el despido. O lo que es lo mismo, el despido sigue siendo exactamente igual de libre y con idénticas indemnizaciones que las que se fijaron mediante la reforma laboral de 2012, esto es 33 días por año y sin salarios de tramitación. Y para obtener tal declaración habría que acudir al oportuno proceso judicial.

Como vemos pues, estas medidas no van encaminadas ni mucho menos a proteger a los trabajadores.

Algo aún más grave de esta situación es que los medios la están vendiendo como algo excepcional para aquellas personas que teniendo trabajo –precario en la gran mayoría de casos– se van a ver afectadas por la paralización, pero se está invisibilizando por completo a aquellos trabajadores que ya estaban siendo explotados cruelmente antes del estado de alarma y que ahora van a agravar su situación, aquellos parados de larga duración que solo pueden sobrevivir mediante la economía sumergida y que ahora están en situaciones críticas, como las que han llevado a muchos italianos a saquear supermercados para no morir de hambre ante la imposibilidad de adquirir alimentos y el abandono absoluto de sus pueblos por parte de los gobiernos capitalistas.

¿Qué ocurre con aquellos despedidos en empresas pequeñas (pequeños negocios de restauración, tiendas de barrio, etc) que no van a aplicar ERTEs? ¿Qué ocurre con todos los trabajadores con contratos eventuales que se van a ir a la calle sin tener que ser despedidos? Estas víctimas del sistema van a empeorar su situación sin que el gobierno mueva un dedo por ellos.

Todos estos paquetes de medidas y los que están por llegar son el clavo ardiendo al que pretende agarrarse un sistema quebrado y moribundo, un sistema que sólo los trabajadores y las clases populares unidos y organizados podemos cambiar. Para ello es necesario que los trabajadores abramos los ojos con el papel que las centrales sindicales del Estado, CCOO y UGT, están teniendo en toda esta crisis, legitimando las medidas aplicadas para que seamos los trabajadores los que paguemos la factura. Es hora de que los trabajadores engrosemos las filas del sindicalismo de clase, bajo el paraguas de la Federación Sindical Mundial, y nos organicemos para transformar esta sociedad de raíz construyendo un mundo más justo donde las riquezas que generamos estén al servicio del pueblo.


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martes, 18 de febrero de 2020

CCOO demandada por despedir a un representante sindical

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La represión sindical por parte de las empresas a trabajadores que se organizan para defender sus derechos es una tónica constante en este sistema, en el que los capitalistas no dudan en atacar sin piedad el más mínimo intento de cuestionar la explotación laboral a la que nos vemos sometidos los trabajadores.

Basta con una pequeña búsqueda por Internet para encontrar decenas de ejemplos de representantes sindicales represaliados por ejercer la labor para la que fueron designados por sus propios compañeros de trabajo. Entre estos ejemplos podemos encontrar el doble despido al presidente del Comité de Empresa de Ayesa AT, o el despido a un miembro del Comité de Empresa de everis Centers Sevilla mientras se encontraba de baja médica.

Quienes desempeñamos labores de representación legal de los trabajadores sabemos a qué nos enfrentamos por el simple hecho de reclamar lo que es justo para nuestros compañeros, por manifestar nuestra postura ideológica, algo que demuestra que una vez que cruzamos las puertas y entramos al centro de trabajo, la careta democrática de este sistema se cae y se muestra la crueldad absoluta de la dictadura del salario.

Sin embargo, mientras que algunos representantes de los trabajadores son represaliados por las empresas, otros gozan de un estatus privilegiado como recompensa a los servicios prestados, siendo en muchas ocasiones estos ‘representantes sindicales’ miembros de candidaturas realizadas directamente por las direcciones de las empresas, que a través de sindicatos como CCOO o UGT, o bien creando candidaturas ‘independientes’, se meten a sindicalistas para adulterar las funciones de la Representación Legal de los Trabajadores.

No es casualidad que muchas empresas utilicen a CCOO y UGT para crear sus candidaturas en elecciones sindicales, pues ambos sindicatos son parte del mismo entramado que la patronal, y son fieles servidores de los intereses de las empresas. Prueba de ello es que estos mismos sindicatos, convertidos a su vez en empresas, no dudan en despedir a sus propios trabajadores usando la reforma laboral que tanto critican de boquilla.

Tal es la sintonía entre CCOO y UGT con la patronal, que se producen casos como el de un trabajador de CCOO Baleares que, tras ser elegido representante de los trabajadores en el sindicato, ha sido despedido por la dirección del mismo. CCOO actúa de la misma forma que cualquier otra empresa, represaliando a los trabajadores que se organizan, porque una cosa es tener delegados sindicales en otras empresas -de los cuales CCOO y UGT reciben cuantiosas sumas de dinero público-, y otra cosa distinta es que los trabajadores pretendan organizarse en tu propia casa.

Un nuevo caso que engrosa la interminable lista de atrocidades cometidas por estos sindicatos -como el despido de 2 trabajadoras de CCOO tras superar un coma y un cáncer-, que los deslegitima por completo como representantes de los trabajadores. Unos sindicatos que se sostienen gracias al apoyo del Estado que los intenta legitimar y los cubre de millones para que sigan paralizando cualquier movilización de la clase trabajadora con la excusa de mantener la ‘paz social’.

Mientras CCOO y UGT sigan contando con apoyo entre algunos trabajadores, la clase trabajadora seguirá sufriendo traiciones. Es hora de una vez por todas de abandonar el sindicalismo amarillo, es un deber histórico de la clase trabajadora construir el sindicalismo de clase bajo el paraguas de la Federación Sindical Mundial. Nuestro futuro está en juego.

¡FORTALECE EL SINDICALISMO DE CLASE! ¡ÚNETE A CSC!
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miércoles, 15 de enero de 2020

CCOO contra la huelga; CCOO contra los intereses de los trabajadores

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Cada vez sorprende menos ver cómo CCOO y UGT se alinean con la patronal para defender los intereses de las empresas; se alinean con el estado para reprimir cada día más a los trabajadores, intentando paralizar cualquier tipo de movilización, abogando por la “moderación salarial”, que no es más que defender la precariedad; firman EREs en empresas que posteriormente adquieren otras con casi el triple de plantilla que los despedidos en el ERE. En definitiva, cada día CCOO y UGT muestran más claramente ser herramientas del estado para luchar contra los intereses de los trabajadores.

Después de más de 7 años sin convocar una huelga general, años en los que se han despedido a millones de trabajadores (la mayoría en EREs que llevan la firma de estos sindicatos), en los que el poder adquisitivo de la clase trabajadora ha caído de forma alarmante, en los que la precariedad ha crecido en todos los sectores, ahora en CCOO tienen la desfachatez de atacar la huelga general convocada en el País Vasco para el 30 de enero, por las pensiones públicas, el empleo y los derechos sociales.

El discurso de Unai Sordo -secretario general de CCOO- contra la convocatoria de huelga podría firmarlo el presidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), abogando porque “lo razonable” era esperar a que se conformara el nuevo gobierno y ver “qué propuestas hace”. Por lo visto, según CCOO, los años de miseria y pérdida de derechos y de poder adquisitivo de la clase trabajadora no son suficiente motivo para convocar una huelga general. Pero después algunos dirigentes de este sindicato tienen la desvergüenza de decir que los trabajadores no quieren hacer huelga, que no quieren moverse, cuando son los dirigentes de CCOO y UGT quienes hacen una labor de desmovilización con la que la patronal debe estar encantada.

Para muchos trabajadores es fácil ver que sus intereses son contrarios a los de los empresarios, que estos defienden sus beneficios frente a nuestros salarios y nuestras condiciones de trabajo. La patronal es un claro enemigo, evidente, que lucha por sus intereses con todo el poder del estado de su lado. Pero que sindicatos como CCOO y UGT que deberían defender los intereses de la clase trabajadora estén también alineados con la patronal y el estado es más grave aún que la propia explotación a la que nos someten las empresas, porque desvirtúan el papel de un sindicato, son la punta de lanza de la patronal dentro del movimiento obrero para dividir, desmovilizar y paralizar cualquier movimiento. Tener al enemigo infiltrado entre nuestras propias filas es uno de los mayores problemas que enfrenta la clase trabajadora.

Por eso desde la Coordinadora Sindical de Clase entendemos como indispensable la labor de denuncia del sindicalismo amarillo de CCOO y UGT, porque si los trabajadores no entendemos que son enemigos de nuestros intereses nunca podremos luchar abiertamente por nosotros mismos.

Desde CSC hacemos un llamamiento a todos los trabajadores a abandonar las siglas de estos sindicatos corruptos y siervos de la patronal, que no hacen más que poner trabas a las luchas obreras. Sólo dejando atrás estas organizaciones y uniéndonos bajo el sindicalismo de clase de los sindicatos de la Federación Sindical Mundial (FSM) los trabajadores podremos lograr victorias que nos permitan avanzar en derechos y luchar por la superación de la explotación del hombre por el hombre, construyendo un mundo más justo.

¡FORTALECE LA ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES, ÚNETE A CSC!
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