miércoles, 15 de enero de 2020

CCOO contra la huelga; CCOO contra los intereses de los trabajadores

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Cada vez sorprende menos ver cómo CCOO y UGT se alinean con la patronal para defender los intereses de las empresas; se alinean con el estado para reprimir cada día más a los trabajadores, intentando paralizar cualquier tipo de movilización, abogando por la “moderación salarial”, que no es más que defender la precariedad; firman EREs en empresas que posteriormente adquieren otras con casi el triple de plantilla que los despedidos en el ERE. En definitiva, cada día CCOO y UGT muestran más claramente ser herramientas del estado para luchar contra los intereses de los trabajadores.

Después de más de 7 años sin convocar una huelga general, años en los que se han despedido a millones de trabajadores (la mayoría en EREs que llevan la firma de estos sindicatos), en los que el poder adquisitivo de la clase trabajadora ha caído de forma alarmante, en los que la precariedad ha crecido en todos los sectores, ahora en CCOO tienen la desfachatez de atacar la huelga general convocada en el País Vasco para el 30 de enero, por las pensiones públicas, el empleo y los derechos sociales.

El discurso de Unai Sordo -secretario general de CCOO- contra la convocatoria de huelga podría firmarlo el presidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), abogando porque “lo razonable” era esperar a que se conformara el nuevo gobierno y ver “qué propuestas hace”. Por lo visto, según CCOO, los años de miseria y pérdida de derechos y de poder adquisitivo de la clase trabajadora no son suficiente motivo para convocar una huelga general. Pero después algunos dirigentes de este sindicato tienen la desvergüenza de decir que los trabajadores no quieren hacer huelga, que no quieren moverse, cuando son los dirigentes de CCOO y UGT quienes hacen una labor de desmovilización con la que la patronal debe estar encantada.

Para muchos trabajadores es fácil ver que sus intereses son contrarios a los de los empresarios, que estos defienden sus beneficios frente a nuestros salarios y nuestras condiciones de trabajo. La patronal es un claro enemigo, evidente, que lucha por sus intereses con todo el poder del estado de su lado. Pero que sindicatos como CCOO y UGT que deberían defender los intereses de la clase trabajadora estén también alineados con la patronal y el estado es más grave aún que la propia explotación a la que nos someten las empresas, porque desvirtúan el papel de un sindicato, son la punta de lanza de la patronal dentro del movimiento obrero para dividir, desmovilizar y paralizar cualquier movimiento. Tener al enemigo infiltrado entre nuestras propias filas es uno de los mayores problemas que enfrenta la clase trabajadora.

Por eso desde la Coordinadora Sindical de Clase entendemos como indispensable la labor de denuncia del sindicalismo amarillo de CCOO y UGT, porque si los trabajadores no entendemos que son enemigos de nuestros intereses nunca podremos luchar abiertamente por nosotros mismos.

Desde CSC hacemos un llamamiento a todos los trabajadores a abandonar las siglas de estos sindicatos corruptos y siervos de la patronal, que no hacen más que poner trabas a las luchas obreras. Sólo dejando atrás estas organizaciones y uniéndonos bajo el sindicalismo de clase de los sindicatos de la Federación Sindical Mundial (FSM) los trabajadores podremos lograr victorias que nos permitan avanzar en derechos y luchar por la superación de la explotación del hombre por el hombre, construyendo un mundo más justo.

¡FORTALECE LA ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES, ÚNETE A CSC!
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martes, 17 de diciembre de 2019

En apoyo a la huelga del sector aeronáutico

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El próximo 18 de diciembre se ha convocado una huelga de 24h en el sector aeronáutico contra los continuos despidos, el no respeto a la legislación vigente en cuanto a las subrogaciones, la represión y la desregularización del sector que provoca la precarización de las condiciones laborales del sector.

El sector industrial en la provincia de Sevilla está prácticamente desmantelado, con los cierres en plena crisis de fábricas emblemáticas de la provincia como Astilleros, Cerámicas Bellavista –y posteriormente Roca–, Puleva, etc. Así, el sector aeronáutico es la última “esperanza” como motor económico de la provincia. Sin embargo, en un sector afectado por la crisis industrial mundial, principalmente por la guerra arancelaria entre China y EEUU, somos los trabajadores y nuestras familias los primeros (y casi únicos) que nos vemos afectados por ella. Con la excusa de esa crisis, precarizan nuestras condiciones, nos arrojan al paro y nos reprimen para que no nos organicemos.

Y es que los trabajadores solo podemos hacer frente a estos ataques con unidad, organización y determinación. No es solo un problema de los trabajadores aeronáuticos, es un problema de toda la clase trabajadora. Y como tal, la solución debe ser de clase y no de un sector o empresa concreta. Debemos romper los muros de la empresa, del polígono, para trasladar el problema al pueblo para que también se solidarice y se una a las luchas pues el pueblo trabajador es el que sufre las consecuencias.

Ayer protestaban los trabajadores del Metro de Sevilla y hoy los del sector aeronáutico, pero en otros sectores, como el informático, hay también convocada una huelga para el mismo 18 de diciembre, también de 24h y también por las mismas razones que las convocadas para el sector aeronáutico, en la empresa AYESA ADVANCED TECHNOLOGIES, empresa de 1500 trabajadores y referente en el sector informático de la provincia. No es casualidad. La Patronal va contra nosotros como bloque y como bloque hemos de responderles: con unidad, con solidaridad, con organización, como clase.

Como no puede ser de otra manera, desde la Coordinadora Sindical de Clase (CSC) nos solidarizamos con los trabajadores del sector aeronáutico y apoyamos el paro convocado. Es más, desde CSC creemos que debemos comenzar un proceso de unidad de todos los trabajadores, por encima de siglas, por encima de sectores. Toda la clase obrera unida.

¡CONTRA LOS DESPIDOS Y CONTRA LA REPRESIÓN!
¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA!

COORDINADORA SINDICAL DE CLASE (C.S.C.)
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viernes, 29 de noviembre de 2019

Huelga en Financiera El Corte Inglés

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En el día de hoy se está produciendo un hecho transcendental en la historia más reciente del movimiento obrero y de clase: la primera huelga convocada en empresas del grupo El Corte Inglés, en este caso, de la Financiera El Corte Inglés. Y se produce en una de las empresas tradicionalmente más reaccionarias del país, donde los trabajadores han estado bajo el yugo del paradigma del sindicalismo amarillo como son FASGA y FETICO, creados al calor de la patronal y, en concreto, de El Corte Inglés. Estos sindicatos han estado dominando y subyugando a los trabajadores del sector del comercio por décadas, trabajadores que han ido perdiendo derechos hasta la culminación de la firma de un bochornoso convenio sectorial que permitía a los comercios abrir los domingos y festivos, considerándolos como laborables.

Ha tenido que llegar a Financiera El Corte Inglés un sindicato combativo y comprometido con la clase obrera como CSC para cambiar estas tornas. Por primera vez, los trabajadores se han podido organizar de manera efectiva en torno a un sindicato de clase y, como consecuencia de ello, en primer lugar, se ha obtenido una importante representación en la empresa, para, posteriormente, reclamar los derechos perdidos durante todos estos años. Es solo un paso, el primero de muchos, pero que debe ser ejemplo para el resto de la clase obrera, diciéndonos que por muy reaccionaria que sea la empresa en la que se trabaje, por muy precarias que sean las condiciones laborales y por mucho que esté dominada por el sindicalismo amarillo –que en este caso está representado por FASGA y FETICO, pero que en otras empresas se manifiesta bajo las siglas franquicias de UGT y CCOO– existe una salida y se pueden conseguir hitos históricos como es el caso de esta primera huelga convocada en Financiera El Corte Inglés.

El hecho de haber organizado esta huelga es ya un éxito en sí mismo. Mantenerla hasta su celebración es el segundo. No dudamos de que los trabajadores, por mucho miedo que tengan a la represión al principio, fruto de años de coacción y chantaje patronal junto con las traiciones del sindicalismo amarillo, han dado un paso importante adelante en la lucha y están dando un ejemplo al resto de la clase obrera para que se organice y luche por reconquistar todos los derechos perdidos y avanzar hacia un modelo de sociedad donde los trabajadores tengamos nuestros derechos cubiertos.




¡Viva la lucha obrera! ¡Viva el sindicalismo de clase!

¡Lucha por tus derechos! ¡Afíliate a CSC!
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martes, 26 de noviembre de 2019

La Coordinadora Sindical de Clase en apoyo al denunciante de corrupción en UGT-A, Roberto Macías

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El próximo jueves 28 de noviembre a las 9:30, se celebrará el juicio contra el trabajador Roberto Macías, despedido por UGT-A y testigo clave del supuesto caso de corrupción en las ayudas a la formación cometido por esta organización sindical –incluso las autoridades nacionales han procedido a revocar la asistencia del Fondo Social Europeo (FSE) otorgado al sindicato UGT en Andalucía bajo el periodo de programación 2007- 2013,  y además un informe pericial presentado en el juzgado de instrucción 9 de Sevilla, estima en casi 100 millones de euros las ayudas objeto de investigación–.

A Roberto Macías le ha denunciado UGT-A, exigiéndole una indemnización de 60.000 euros y 4 años de cárcel, en concepto de reparación "por el daño moral" causado. Es decir, no acusa a este honesto trabajador de mentir sino de provocarle un supuesto daño, al presuntamente revelar sus escandalosos secretos contables, esto es, sus “artificios financieros” ideados por el sindicato para justificar gastos ante la Administración, lo que constituye un grave caso de corrupción sindical. Nada hace esta organización por limpiar la corrupción de sus entrañas, sino que, en su lugar, arremete con aquel que ose denunciar y, en concreto, poniendo como cabeza de turco a esta persona que es (y debe ser) un ejemplo para todo el pueblo trabajador. Son de dominio público las investigaciones emprendidas por parte de la fiscalía Anticorrupción por presunta financiación ilegal en los fondos de formación cometida por UGT en Asturias, Andalucía y Extremadura, hechos repudiables que constituyen una afrenta en la lucha obrera.

UGT-A demuestra así que se comporta más como una empresa que como un sindicato que dice denominarse de clase. En la práctica, casi se podría decir que sí, que es un sindicato de clase... pero de la clase empresarial. Una organización más preocupada por defender su patrimonio –aludiendo a un supuesto daño moral– que de defender los intereses de la clase trabajadora, firmando ERE, conciliando con la patronal y vendiendo a los trabajadores que tienen que vivir con las consecuencias de sus traiciones a la clase obrera de este país.

UGT-A no solo ha privado a Roberto de su medio de vida, pues ha sido despedido injustamente de esa organización en la que trabajaba como administrativo, sino que ahora le intenta llevar a la ruina, pidiéndole 60.000 euros –que, evidentemente, no posee– y pidiendo a la Justicia que este trabajador pase 4 de sus años en la cárcel, por denunciar la corrupción. Esa es la "defensa" de los trabajadores de esta organización corrupta; porque corrupción no es solo sacar provecho económico o de otro tipo en beneficio propio, sino que también –según la RAE en su 1ª acepción del término– es "alterar o trastocar la forma de algo", y no hay mayor alteración que la de los principios para los que fueron concebidos los sindicatos: la defensa de los intereses de los trabajadores. Y este sindicato ha estado esquilmando, siempre según lo denunciado e investigado por las autoridades, el dinero aportado por la clase trabajadora europea, vía impuestos, para financiar a una organización que no ha hecho, siendo benevolentes, un uso apropiado del mismo. Hasta la propia Junta de Andalucía ya le ha reclamado a esta organización la devolución de 18 millones por ayudas fraudulentas a la formación.

Por supuesto, CSC está al lado de este trabajador porque somos fieles a nuestros principios de clase y no vamos a dejar en la estacada a una persona que ha tenido la valentía de enfrentarse, hasta ahora solo, a toda una organización, haciéndole un favor a la clase trabajadora de este país y de toda Europa, denunciando las malas prácticas con las subvenciones recibidas por la UE y por la Junta de Andalucía.

Por ello, desde CSC, realizamos un llamamiento a todos los delegados, afiliados y simpatizantes de CSC y, en definitiva, a toda la clase trabajadora para acudir a la concentración de apoyo a Roberto, que comenzará a las 8:30 en la puerta del Edificio NOGA, sito en la Avda. de la Buhaira, nº 26, previo a la celebración del juicio, no solo ya por solidaridad sino por una cuestión de principios, defensa de la honestidad y de reforzamiento de la transparencia y de lucha contra la corrupción en todos los ámbitos. Si permitimos que Roberto vaya a la cárcel, estaremos reforzando un sistema corrupto que permite que organizaciones cometan irregularidades con dinero público. Es nuestro deber luchar, en la medida de cada cual, contra estas injusticias. Roberto no está solo en esta lucha porque ya no se trata de una lucha de toda una organización contra un trabajador individual, sino que Roberto debe tener detrás a toda la clase trabajadora, apoyándole y sosteniéndole. 

COORDINADORA SINDICAL DE CLASE (C.S.C.)
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jueves, 21 de noviembre de 2019

En este sistema, los beneficios de las empresas valen más que nuestra salud

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El pasado 30 de octubre, el Tribunal Constitucional dictaba sentencia con respecto a la validez constitucional de la modificación introducida en el Estatuto de los Trabajadores mediante las reformas laborales de 2010 (PSOE) y 2012 (PP), por la que se justifica el despido por causas objetivas - lo que implica que la indemnización se ve reducida a 20 días por año - en caso de que un trabajador falte al trabajo un 20% de los días hábiles en un periodo de 2 meses, o un 25% en un periodo de 4, aunque esas bajas estén justificadas.

La sentencia, que no ha sido unánime, incluye 3 votos particulares que indican, entre otras cosas, lo siguiente: “No puedo asumir que la libertad de empresa [...] pueda ser antepuesta al derecho a la integridad física o moral de los trabajadores, y a un valor tan fundamental como es la salud humana”. No obstante, la sentencia fue ratificada con 8 votos a favor y 4 en contra.

Entre los argumentos de los jueces que votaron a favor podemos encontrar cosas como, “lo ha hecho con una finalidad legítima —evitar el incremento indebido de los costes que para las empresas suponen las ausencias al trabajo—, que encuentra fundamento en la libertad de empresa y la defensa de la productividad”, o, “el absentismo conlleva para el empresario un perjuicio de los intereses legítimos, por la menor eficiencia de la prestación laboral de los trabajadores que faltan a su puesto de trabajo de forma incipiente”.

Semejante argumentación lo que pone de manifiesto es el claro sesgo clasista de la Justicia, como parte del Estado que legisla y juzga en contra de los intereses de los trabajadores. En su concepción capitalista, el trabajador es simplemente una herramienta para que las empresas obtengan más beneficios. Si el trabajador —como pieza de esa maquinaria— no rinde lo deseado por el empresario, podrá ser reemplazada por otra bajo el auspicio del poder legislativo y judicial. De esta manera, deshumaniza, por un lado, al trabajador y, por otro, perpetua y afianza el sistema de explotación que nos oprime como clase. 

Esta sentencia, además de ser un ataque a los derechos más fundamentales de los trabajadores —ataque que viene iniciado por las reformas laborales de PSOE y PP en 2010 y 2012—, pretende ratificar algo que ya de facto ocurre en este sistema, y es que la libertad empresarial está por encima de cualquier otra cosa, por encima de nuestra salud y de nuestras vidas.

Cuando una baja médica justificada puede ser motivo de despido, un trabajador puede verse forzado a acudir a su puesto de trabajo encontrándose enfermo, lo que puede hacer que su estado de salud empeore. Por lo tanto, esta sentencia atenta contra el bienestar y la salud de los trabajadores, dejando claro cuales son las prioridades en este sistema, en el que nuestra integridad física no es más que un impedimento para que las empresas puedan ganar cada vez más a nuestra costa.

A los trabajadores acudir a las leyes y a las instituciones judiciales ya no nos vale, pues no son más que el reflejo de quienes tienen todo el poder en este sistema, las empresas, y son por tanto órganos a su servicio, como se demuestra en la citada sentencia, y para velar por sus intereses, que son totalmente contrarios a los nuestros. Los trabajadores sólo nos tenemos a nosotros mismos para revertir esta situación.

Por todo ello, desde la Coordinadora Sindical de Clase hacemos un llamamiento a todos los trabajadores a organizarse bajo el sindicalismo de clase, a engrosar las filas de nuestro sindicato como herramienta de organización y movilización en la lucha por la defensa de nuestros derechos, por la mejora en nuestras condiciones de trabajo, así como por la transformación de esta sociedad en una más justa donde los trabajadores podamos ser dueños de nuestro futuro.

¡FORTALECE EL SINDICALISMO DE CLASE!
¡ÚNETE A CSC!
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jueves, 31 de octubre de 2019

La mochila austriaca y la lucha de clases

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El pasado mes de abril de 2019, el gobierno de Pedro Sánchez presentó una propuesta a la UE para aplicar, a partir del año 2020, la llamada “mochila austriaca”, que afecta directamente al futuro de los trabajadores pues intenta introducir el despido gratuito –el despido libre ya existe desde hace muchos años– tras las reformas de los sucesivos gobiernos de PP y PSOE.

Pero, en primer lugar, debemos aclarar en qué consiste la “mochila austriaca”, pues muchos trabajadores desconocen su significado y, por consiguiente, cómo les afecta en su vida laboral. En el plan de Reformas presentado por el gobierno de Pedro Sánchez, en abril de 2019, se incorporaba una medida trascendental que, literalmente, decía lo siguiente en su apartado 2.5.1:

"Implantación gradual de un sistema de cuentas individuales de capitalización para la movilidad a través de la creación de un Fondo que permita a los trabajadores hacer efectivo el abono de las cantidades acumuladas a su favor en los supuestos de despido improcedente, de movilidad geográfica, para el desarrollo de actividades de formación o en el momento de su jubilación".

Con una redacción tan enrevesada y críptica –con la clara intención de confundir al trabajador medio–, lo que se pretende es esconder el significado real de esta medida: se trata de que al trabajador se le vaya descontando un porcentaje de su nómina, todos los meses, para aportar una cantidad de su salario en una llamada “mochila” que o bien servirá para pagar su despido o, si éste no se produce, incorporarlo a un plan de pensiones en el momento de su jubilación.

En definitiva, es el trabajador el que se costea su propio despido, sin que la empresa haya aportado nada a su indemnización, convirtiendo así el despido, además de libre (en la actualidad no existen apenas trabas en las empresas para despedir), en gratuito, pues a la empresa ya no le supone un coste deshacerse de los trabajadores.

Pero, una vez conocido el significado de la medida, debemos profundizar aún más en nuestro análisis para ver sus implicaciones y consecuencias. Por un lado, como ya hemos indicado, la “mochila austriaca” convierte el despido, además de en libre, en gratuito; una vieja aspiración de la patronal para acabar con todos los derechos y protecciones de la clase obrera.

Y es que, desde un punto ideológico, lo que significa esta medida es, ya no solo dejar intactas las plusvalías que obtiene el empresario, sino que además las aumenta, pues es exclusivamente el trabajador el que carga sobre sus espaldas con todos los costes, viendo mermado su salario para pagar su propio despido, sin que al empresario se le toque nada de lo obtenido como fruto del trabajo del trabajador, evidenciándose de manera aún más clara los intereses antagónicos de la patronal y los trabajadores.

Y no es ésta la única medida en la que se evidencian esos intereses antagónicos. Para la burguesía, todo lo que suponga un coste para ella, debe ser asumido por el trabajador pues eso les permitirá llevarse mayores cotas de plusvalía. A modo de ejemplo, en algunas empresas, parte de los beneficios revertían en los propios trabajadores –los verdaderos artífices de esa generación de riqueza– en un concepto comúnmente denominado como “beneficios sociales”. Así, el trabajador, al final del año podía acceder a una parte de los beneficios de la empresa, canjeándolos por conceptos diversos como tickets de guardería, descuentos en seguros médicos privados no cubiertos por la Seguridad Social (por ejemplo, seguros dentales), tickets restaurant, etc.

Sin embargo, es una tendencia en la patronal que este reparto de parte de los beneficios entre los trabajadores (aclaremos que la mayor parte de los beneficios ya se la embolsan, además de las plusvalías, los dueños de la empresa), vaya desapareciendo. Y mientras ocurre esto, las empresas “ofrecen” a sus empleados la retribución de parte de su salario en especie. Esto significa que el trabajador recibe solo una parte de su salario en dinero y la otra parte la recibe en especie, en forma de tickets restaurant, descuentos en seguros médicos privados, tickets de guardería… ¡Justamente lo que percibían antes adicionalmente a su salario, gracias a los beneficios sociales!

Así, los empresarios no solo se quedan ahora con la totalidad de los beneficios generados por los trabajadores (al no repartir parte de ellos, como antes) sino que les pagan menos salario a estos y, además, reciben exenciones fiscales, al pagar parte de esos salarios en especie. De esta manera, la patronal encuentra nuevas fórmulas para incrementar las plusvalías obtenidas a costa de los trabajadores.

Y es que nuestra desidia y el mirar para otro lado –sin organizarnos ni hacer frente de manera colectiva a estos ataques a nuestras condiciones– provoca que vayamos perdiendo derechos, día a día, casi sin notarlo. Nos ocultan el significado real y las consecuencias, a medio y largo plazo, de estas medidas y, para contribuir a este oscurantismo, la Patronal cuenta con un fiel aliado entre las propias filas de los trabajadores –cual caballo de Troya–, en forma de sindicalismo entregado a la patronal, para evitar que los trabajadores sean conscientes de lo nocivo para sus intereses de este tipo de medidas. Vivimos en la cultura de lo inmediato, cultura que nos han querido inculcar poco a poco, para que no veamos cómo funciona el mundo, cómo se desarrollan los acontecimientos, dónde desembocan y cuáles son los mecanismos para cambiarlos.

Pero no solo hemos de culpar al sindicalismo amarillo, alimentado y engordado por la burguesía. También hemos de pararnos en el papel de la socialdemocracia. Es el caso de, por ejemplo, Unidas Podemos que, sabiendo de esta medida desde hace meses, aun así, ha negociado su entrada en un gobierno de coalición, ocultando a los trabajadores la existencia de esta medida hasta ahora y sin poner sobre la mesa la anulación de esta propuesta, asumiéndola de facto. Sin embargo, es ahora, justamente en período electoral, cuando saca de manera oportunista su oposición a la misma ¿Por qué no se opuso entonces, o hace tres meses, cuando se estaba sentando a la mesa para entrar en un gobierno, mal llamado “progresista”?

Solo los trabajadores organizados podemos parar, con nuestra fuerza, los ataques de la patronal contra nuestros intereses. Para ello, lo primero que debemos es ser conscientes de qué significan –de manera sencilla y sin lenguajes crípticos– para, posteriormente, analizar qué consecuencias tienen o pueden tener sobre nuestras condiciones de vida y, así, poder actuar en consecuencia de manera efectiva en defensa de nuestros intereses. Para ello, el sindicalismo de clase y combativo es la herramienta.


¡Únete al sindicalismo de clase! ¡Únete a la Coordinadora Sindical de Clase!

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lunes, 28 de octubre de 2019

Asamblea General de CSC - Un paso más en la unificación del Sindicalismo de Clase

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El pasado sábado 26 de octubre se celebró en Madrid la Asamblea General de la Coordinadora Sindical de Clase, en la que estuvieron presentes compañeros de CSC Sevilla.

Dicha asamblea se produce en un importante momento histórico dentro del proceso de reconstrucción del sindicalismo de clase en el estado español, después de que la Federación Sindical Mundial (FSM) encomendara a los sindicatos afiliados en nuestro país iniciar un proceso de unificación que concluyera con la creación de una central sindical de clase única, de forma que se avance en uno de los principios básicos de la FSM y del sindicalismo de clase, la unidad de la clase obrera, y después también de que la última Asamblea General del sindicato AST aprobara una resolución de unificación con CSC.

Es por ello que en la Asamblea General de CSC se debatió una propuesta de unificación con AST, propuesta que quedó aprobada por unanimidad de todos los afiliados presentes y que supone otro paso más para que la unificación sea efectiva, la cual debe llevarse a cabo en una próxima asamblea conjunta entre ambas organizaciones que debe suponer la creación de un nuevo sindicato.

Estos pasos dados por ambos sindicatos suponen un gran avance en la reconstrucción del sindicalismo de clase, en la unificación de los sindicatos de clase del estado español que comparten unos principios y valores, para que sumando sus fuerzas se conviertan en un referente para toda la clase trabajadora de nuestro país.

Asimismo, este proceso se produce en una situación de debilidad máxima de los sindicatos del sistema (CCOO y UGT principalmente), ahogados por escandalosos casos de corrupción, con pérdida masiva de afiliación y una desconfianza total entre los trabajadores tras años de firmar EREs y todo tipo de retrocesos, de pactar con la patronal a espaldas de los trabajadores y traicionar miles de veces a quienes dicen representar.

Pero también en estos momentos la patronal y su estado se aferran a estas centrales sindicales para intentar frenar cualquier avance de la clase trabajadora, financiando sus estructuras con subvenciones millonarias que los mantienen en pie a pesar de su podredumbre.

Es por ello que la unificación del sindicalismo de clase debe ser una realidad cuanto antes, construyendo un referente para todos los trabajadores que han sufrido las traiciones de los sindicatos del régimen y para aquellos que tras años de corrupción han perdido la confianza en el sindicalismo, metiendo a todos los sindicatos en el mismo saco, un saco que se han encargado de llenar principalmente CCOO y UGT, sindicatos que, por el bien de la clase de trabajadora, deben desaparecer.

Desde CSC Sevilla nos congratulamos de los pasos dados en ese sentido, y continuaremos trabajando para que este proceso siga avanzando y los trabajadores recuperen su sindicato, el sindicato que defienda sus derechos sin dar un paso atrás, que luche por unas mejores condiciones de trabajo y de vida, que combata el sindicalismo amarillo y entreguista con la patronal, y que defienda la supresión de la explotación del hombre por el hombre, construyendo una nueva sociedad más justa, superando el capitalismo y avanzando hacia un nuevo mundo en el que los trabajadores tomemos las riendas de nuestras vidas y podamos decidir nuestro futuro.

¡FORTALECE EL SINDICALISMO DE CLASE! ¡ÚNETE A CSC!
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