lunes, 30 de marzo de 2020

No, no se han prohibido los despidos

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Tras la publicación del Real Decreto-ley 9/2020, de 27 de marzo, por el que se adoptan medidas complementarias, en el ámbito laboral, para paliar los efectos derivados del COVID-19, y tras el anuncio del gobierno de la paralización de las actividades no esenciales, los medios de manipulación se han apresurado a publicar titulares hablando de “prohibición de despidos” y de “permisos retribuidos recuperables”.

En primer lugar, ¿qué es un permiso retribuido recuperable? ¿Y por qué ante la imposibilidad de acudir al puesto de trabajo por una emergencia sanitaria y por medidas excepcionales impuestas por un gobierno, somos los trabajadores los que tenemos que hacer frente a dicha paralización?

Un permiso retribuido recuperable no es más que una redistribución de la jornada. Las horas que se dejen de trabajar durante la paralización, deberán ser recuperadas posteriormente. El borrador del gobierno de hecho prevé que las horas se recuperen antes del 31 de diciembre.

¿Qué significa pues que el gobierno vaya a imponer permisos retribuidos recuperables en actividades no esenciales? Pues que ante la caída de demanda de muchos productos y servicios, a los trabajadores se nos va a redistribuir la jornada para que cuando vuelva a haber actividad, recuperemos todas las horas no trabajadas ahora, recuperando así las empresas la productividad y cargando sobre los hombros de la clase trabajadora una crisis que no es responsabilidad nuestra.

Esta medida sumada a la agilización de los ERTEs muestra claramente que el Estado no es más que una herramienta de una clase, la capitalista, para someter a otra, la clase trabajadora, en pos de salvaguardar sus empresas y su sistema económico y que este gobierno “progresista” no se diferencia en nada de otros gobiernos “de derechas”, aplicando las medidas necesarias para salvar a las empresas en momentos de crisis.

También muestra la gran farsa del ‘libre mercado’ en esta fase del capitalismo, en su fase imperialista. Cuando las empresas generan millones de beneficios el Estado es firme defensor del derecho de unos pocos de apropiarse de toda la plusvalía generada por los trabajadores, pero cuando las empresas corren el riesgo de tener pérdidas, entonces el Estado es firme defensor de usar cuantos recursos públicos hagan falta –riqueza generada totalmente por los trabajadores y recursos aportados por estos, pues las empresas tan sólo aportan el 13% de lo recaudado por el Estado– para salvar a esas mismas empresas. En el capitalismo, con gobiernos de “izquierdas” o de “derechas”, las empresas siempre ganan y la clase trabajadora siempre pierde.

Y para hacer un lavado de cara sobre las medidas aplicadas, el sistema tiene a sus medios de manipulación siempre dispuestos a engañar al pueblo:




Es totalmente falso que se vayan a prohibir los despidos mientras dure el coronavirus. Basta tan solo con leer el Real Decreto publicado en el BOE para entender en qué consiste esta medida realmente y como ha sido utilizada por este gobierno, por el Estado y sus medios para blanquear el conjunto de medidas destinadas a trasvasar dinero público a manos privadas, tal y como se hizo con el rescate a la banca. No solo no vamos a recuperar el dinero regalado a la banca, sino que este nuevo rescate firmado por el gobierno va a suponer un robo mucho mayor que el de la anterior crisis, con consecuencias mucho peores que aún están por venir para la clase trabajadora.

Esto es lo que dice el Real Decreto literalmente:

“La fuerza mayor y las causas económicas, técnicas, organizativas y de producción en las que se amparan las medidas de suspensión de contratos y reducción de jornada previstas en los artículos 22 y 23 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, no se podrán entender como justificativas de la extinción del contrato de trabajo ni del despido”.

Esto significa que, ni mucho menos se van a prohibir los despidos. Lo que indica el texto del Real Decreto es que el supuesto de fuerza mayor o de causas de alteración de la producción al que se pueden acoger muchas empresas ante la crisis del coronavirus, no suponga una causa justificativa para el despido. O lo que es lo mismo, el despido sigue siendo exactamente igual de libre y con idénticas indemnizaciones que las que se fijaron mediante la reforma laboral de 2012, esto es 33 días por año y sin salarios de tramitación. Y para obtener tal declaración habría que acudir al oportuno proceso judicial.

Como vemos pues, estas medidas no van encaminadas ni mucho menos a proteger a los trabajadores.

Algo aún más grave de esta situación es que los medios la están vendiendo como algo excepcional para aquellas personas que teniendo trabajo –precario en la gran mayoría de casos– se van a ver afectadas por la paralización, pero se está invisibilizando por completo a aquellos trabajadores que ya estaban siendo explotados cruelmente antes del estado de alarma y que ahora van a agravar su situación, aquellos parados de larga duración que solo pueden sobrevivir mediante la economía sumergida y que ahora están en situaciones críticas, como las que han llevado a muchos italianos a saquear supermercados para no morir de hambre ante la imposibilidad de adquirir alimentos y el abandono absoluto de sus pueblos por parte de los gobiernos capitalistas.

¿Qué ocurre con aquellos despedidos en empresas pequeñas (pequeños negocios de restauración, tiendas de barrio, etc) que no van a aplicar ERTEs? ¿Qué ocurre con todos los trabajadores con contratos eventuales que se van a ir a la calle sin tener que ser despedidos? Estas víctimas del sistema van a empeorar su situación sin que el gobierno mueva un dedo por ellos.

Todos estos paquetes de medidas y los que están por llegar son el clavo ardiendo al que pretende agarrarse un sistema quebrado y moribundo, un sistema que sólo los trabajadores y las clases populares unidos y organizados podemos cambiar. Para ello es necesario que los trabajadores abramos los ojos con el papel que las centrales sindicales del Estado, CCOO y UGT, están teniendo en toda esta crisis, legitimando las medidas aplicadas para que seamos los trabajadores los que paguemos la factura. Es hora de que los trabajadores engrosemos las filas del sindicalismo de clase, bajo el paraguas de la Federación Sindical Mundial, y nos organicemos para transformar esta sociedad de raíz construyendo un mundo más justo donde las riquezas que generamos estén al servicio del pueblo.


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martes, 18 de febrero de 2020

CCOO demandada por despedir a un representante sindical

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La represión sindical por parte de las empresas a trabajadores que se organizan para defender sus derechos es una tónica constante en este sistema, en el que los capitalistas no dudan en atacar sin piedad el más mínimo intento de cuestionar la explotación laboral a la que nos vemos sometidos los trabajadores.

Basta con una pequeña búsqueda por Internet para encontrar decenas de ejemplos de representantes sindicales represaliados por ejercer la labor para la que fueron designados por sus propios compañeros de trabajo. Entre estos ejemplos podemos encontrar el doble despido al presidente del Comité de Empresa de Ayesa AT, o el despido a un miembro del Comité de Empresa de everis Centers Sevilla mientras se encontraba de baja médica.

Quienes desempeñamos labores de representación legal de los trabajadores sabemos a qué nos enfrentamos por el simple hecho de reclamar lo que es justo para nuestros compañeros, por manifestar nuestra postura ideológica, algo que demuestra que una vez que cruzamos las puertas y entramos al centro de trabajo, la careta democrática de este sistema se cae y se muestra la crueldad absoluta de la dictadura del salario.

Sin embargo, mientras que algunos representantes de los trabajadores son represaliados por las empresas, otros gozan de un estatus privilegiado como recompensa a los servicios prestados, siendo en muchas ocasiones estos ‘representantes sindicales’ miembros de candidaturas realizadas directamente por las direcciones de las empresas, que a través de sindicatos como CCOO o UGT, o bien creando candidaturas ‘independientes’, se meten a sindicalistas para adulterar las funciones de la Representación Legal de los Trabajadores.

No es casualidad que muchas empresas utilicen a CCOO y UGT para crear sus candidaturas en elecciones sindicales, pues ambos sindicatos son parte del mismo entramado que la patronal, y son fieles servidores de los intereses de las empresas. Prueba de ello es que estos mismos sindicatos, convertidos a su vez en empresas, no dudan en despedir a sus propios trabajadores usando la reforma laboral que tanto critican de boquilla.

Tal es la sintonía entre CCOO y UGT con la patronal, que se producen casos como el de un trabajador de CCOO Baleares que, tras ser elegido representante de los trabajadores en el sindicato, ha sido despedido por la dirección del mismo. CCOO actúa de la misma forma que cualquier otra empresa, represaliando a los trabajadores que se organizan, porque una cosa es tener delegados sindicales en otras empresas -de los cuales CCOO y UGT reciben cuantiosas sumas de dinero público-, y otra cosa distinta es que los trabajadores pretendan organizarse en tu propia casa.

Un nuevo caso que engrosa la interminable lista de atrocidades cometidas por estos sindicatos -como el despido de 2 trabajadoras de CCOO tras superar un coma y un cáncer-, que los deslegitima por completo como representantes de los trabajadores. Unos sindicatos que se sostienen gracias al apoyo del Estado que los intenta legitimar y los cubre de millones para que sigan paralizando cualquier movilización de la clase trabajadora con la excusa de mantener la ‘paz social’.

Mientras CCOO y UGT sigan contando con apoyo entre algunos trabajadores, la clase trabajadora seguirá sufriendo traiciones. Es hora de una vez por todas de abandonar el sindicalismo amarillo, es un deber histórico de la clase trabajadora construir el sindicalismo de clase bajo el paraguas de la Federación Sindical Mundial. Nuestro futuro está en juego.

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miércoles, 15 de enero de 2020

CCOO contra la huelga; CCOO contra los intereses de los trabajadores

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Cada vez sorprende menos ver cómo CCOO y UGT se alinean con la patronal para defender los intereses de las empresas; se alinean con el estado para reprimir cada día más a los trabajadores, intentando paralizar cualquier tipo de movilización, abogando por la “moderación salarial”, que no es más que defender la precariedad; firman EREs en empresas que posteriormente adquieren otras con casi el triple de plantilla que los despedidos en el ERE. En definitiva, cada día CCOO y UGT muestran más claramente ser herramientas del estado para luchar contra los intereses de los trabajadores.

Después de más de 7 años sin convocar una huelga general, años en los que se han despedido a millones de trabajadores (la mayoría en EREs que llevan la firma de estos sindicatos), en los que el poder adquisitivo de la clase trabajadora ha caído de forma alarmante, en los que la precariedad ha crecido en todos los sectores, ahora en CCOO tienen la desfachatez de atacar la huelga general convocada en el País Vasco para el 30 de enero, por las pensiones públicas, el empleo y los derechos sociales.

El discurso de Unai Sordo -secretario general de CCOO- contra la convocatoria de huelga podría firmarlo el presidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), abogando porque “lo razonable” era esperar a que se conformara el nuevo gobierno y ver “qué propuestas hace”. Por lo visto, según CCOO, los años de miseria y pérdida de derechos y de poder adquisitivo de la clase trabajadora no son suficiente motivo para convocar una huelga general. Pero después algunos dirigentes de este sindicato tienen la desvergüenza de decir que los trabajadores no quieren hacer huelga, que no quieren moverse, cuando son los dirigentes de CCOO y UGT quienes hacen una labor de desmovilización con la que la patronal debe estar encantada.

Para muchos trabajadores es fácil ver que sus intereses son contrarios a los de los empresarios, que estos defienden sus beneficios frente a nuestros salarios y nuestras condiciones de trabajo. La patronal es un claro enemigo, evidente, que lucha por sus intereses con todo el poder del estado de su lado. Pero que sindicatos como CCOO y UGT que deberían defender los intereses de la clase trabajadora estén también alineados con la patronal y el estado es más grave aún que la propia explotación a la que nos someten las empresas, porque desvirtúan el papel de un sindicato, son la punta de lanza de la patronal dentro del movimiento obrero para dividir, desmovilizar y paralizar cualquier movimiento. Tener al enemigo infiltrado entre nuestras propias filas es uno de los mayores problemas que enfrenta la clase trabajadora.

Por eso desde la Coordinadora Sindical de Clase entendemos como indispensable la labor de denuncia del sindicalismo amarillo de CCOO y UGT, porque si los trabajadores no entendemos que son enemigos de nuestros intereses nunca podremos luchar abiertamente por nosotros mismos.

Desde CSC hacemos un llamamiento a todos los trabajadores a abandonar las siglas de estos sindicatos corruptos y siervos de la patronal, que no hacen más que poner trabas a las luchas obreras. Sólo dejando atrás estas organizaciones y uniéndonos bajo el sindicalismo de clase de los sindicatos de la Federación Sindical Mundial (FSM) los trabajadores podremos lograr victorias que nos permitan avanzar en derechos y luchar por la superación de la explotación del hombre por el hombre, construyendo un mundo más justo.

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martes, 17 de diciembre de 2019

En apoyo a la huelga del sector aeronáutico

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El próximo 18 de diciembre se ha convocado una huelga de 24h en el sector aeronáutico contra los continuos despidos, el no respeto a la legislación vigente en cuanto a las subrogaciones, la represión y la desregularización del sector que provoca la precarización de las condiciones laborales del sector.

El sector industrial en la provincia de Sevilla está prácticamente desmantelado, con los cierres en plena crisis de fábricas emblemáticas de la provincia como Astilleros, Cerámicas Bellavista –y posteriormente Roca–, Puleva, etc. Así, el sector aeronáutico es la última “esperanza” como motor económico de la provincia. Sin embargo, en un sector afectado por la crisis industrial mundial, principalmente por la guerra arancelaria entre China y EEUU, somos los trabajadores y nuestras familias los primeros (y casi únicos) que nos vemos afectados por ella. Con la excusa de esa crisis, precarizan nuestras condiciones, nos arrojan al paro y nos reprimen para que no nos organicemos.

Y es que los trabajadores solo podemos hacer frente a estos ataques con unidad, organización y determinación. No es solo un problema de los trabajadores aeronáuticos, es un problema de toda la clase trabajadora. Y como tal, la solución debe ser de clase y no de un sector o empresa concreta. Debemos romper los muros de la empresa, del polígono, para trasladar el problema al pueblo para que también se solidarice y se una a las luchas pues el pueblo trabajador es el que sufre las consecuencias.

Ayer protestaban los trabajadores del Metro de Sevilla y hoy los del sector aeronáutico, pero en otros sectores, como el informático, hay también convocada una huelga para el mismo 18 de diciembre, también de 24h y también por las mismas razones que las convocadas para el sector aeronáutico, en la empresa AYESA ADVANCED TECHNOLOGIES, empresa de 1500 trabajadores y referente en el sector informático de la provincia. No es casualidad. La Patronal va contra nosotros como bloque y como bloque hemos de responderles: con unidad, con solidaridad, con organización, como clase.

Como no puede ser de otra manera, desde la Coordinadora Sindical de Clase (CSC) nos solidarizamos con los trabajadores del sector aeronáutico y apoyamos el paro convocado. Es más, desde CSC creemos que debemos comenzar un proceso de unidad de todos los trabajadores, por encima de siglas, por encima de sectores. Toda la clase obrera unida.

¡CONTRA LOS DESPIDOS Y CONTRA LA REPRESIÓN!
¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA!

COORDINADORA SINDICAL DE CLASE (C.S.C.)
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viernes, 29 de noviembre de 2019

Huelga en Financiera El Corte Inglés

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En el día de hoy se está produciendo un hecho transcendental en la historia más reciente del movimiento obrero y de clase: la primera huelga convocada en empresas del grupo El Corte Inglés, en este caso, de la Financiera El Corte Inglés. Y se produce en una de las empresas tradicionalmente más reaccionarias del país, donde los trabajadores han estado bajo el yugo del paradigma del sindicalismo amarillo como son FASGA y FETICO, creados al calor de la patronal y, en concreto, de El Corte Inglés. Estos sindicatos han estado dominando y subyugando a los trabajadores del sector del comercio por décadas, trabajadores que han ido perdiendo derechos hasta la culminación de la firma de un bochornoso convenio sectorial que permitía a los comercios abrir los domingos y festivos, considerándolos como laborables.

Ha tenido que llegar a Financiera El Corte Inglés un sindicato combativo y comprometido con la clase obrera como CSC para cambiar estas tornas. Por primera vez, los trabajadores se han podido organizar de manera efectiva en torno a un sindicato de clase y, como consecuencia de ello, en primer lugar, se ha obtenido una importante representación en la empresa, para, posteriormente, reclamar los derechos perdidos durante todos estos años. Es solo un paso, el primero de muchos, pero que debe ser ejemplo para el resto de la clase obrera, diciéndonos que por muy reaccionaria que sea la empresa en la que se trabaje, por muy precarias que sean las condiciones laborales y por mucho que esté dominada por el sindicalismo amarillo –que en este caso está representado por FASGA y FETICO, pero que en otras empresas se manifiesta bajo las siglas franquicias de UGT y CCOO– existe una salida y se pueden conseguir hitos históricos como es el caso de esta primera huelga convocada en Financiera El Corte Inglés.

El hecho de haber organizado esta huelga es ya un éxito en sí mismo. Mantenerla hasta su celebración es el segundo. No dudamos de que los trabajadores, por mucho miedo que tengan a la represión al principio, fruto de años de coacción y chantaje patronal junto con las traiciones del sindicalismo amarillo, han dado un paso importante adelante en la lucha y están dando un ejemplo al resto de la clase obrera para que se organice y luche por reconquistar todos los derechos perdidos y avanzar hacia un modelo de sociedad donde los trabajadores tengamos nuestros derechos cubiertos.




¡Viva la lucha obrera! ¡Viva el sindicalismo de clase!

¡Lucha por tus derechos! ¡Afíliate a CSC!
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martes, 26 de noviembre de 2019

La Coordinadora Sindical de Clase en apoyo al denunciante de corrupción en UGT-A, Roberto Macías

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El próximo jueves 28 de noviembre a las 9:30, se celebrará el juicio contra el trabajador Roberto Macías, despedido por UGT-A y testigo clave del supuesto caso de corrupción en las ayudas a la formación cometido por esta organización sindical –incluso las autoridades nacionales han procedido a revocar la asistencia del Fondo Social Europeo (FSE) otorgado al sindicato UGT en Andalucía bajo el periodo de programación 2007- 2013,  y además un informe pericial presentado en el juzgado de instrucción 9 de Sevilla, estima en casi 100 millones de euros las ayudas objeto de investigación–.

A Roberto Macías le ha denunciado UGT-A, exigiéndole una indemnización de 60.000 euros y 4 años de cárcel, en concepto de reparación "por el daño moral" causado. Es decir, no acusa a este honesto trabajador de mentir sino de provocarle un supuesto daño, al presuntamente revelar sus escandalosos secretos contables, esto es, sus “artificios financieros” ideados por el sindicato para justificar gastos ante la Administración, lo que constituye un grave caso de corrupción sindical. Nada hace esta organización por limpiar la corrupción de sus entrañas, sino que, en su lugar, arremete con aquel que ose denunciar y, en concreto, poniendo como cabeza de turco a esta persona que es (y debe ser) un ejemplo para todo el pueblo trabajador. Son de dominio público las investigaciones emprendidas por parte de la fiscalía Anticorrupción por presunta financiación ilegal en los fondos de formación cometida por UGT en Asturias, Andalucía y Extremadura, hechos repudiables que constituyen una afrenta en la lucha obrera.

UGT-A demuestra así que se comporta más como una empresa que como un sindicato que dice denominarse de clase. En la práctica, casi se podría decir que sí, que es un sindicato de clase... pero de la clase empresarial. Una organización más preocupada por defender su patrimonio –aludiendo a un supuesto daño moral– que de defender los intereses de la clase trabajadora, firmando ERE, conciliando con la patronal y vendiendo a los trabajadores que tienen que vivir con las consecuencias de sus traiciones a la clase obrera de este país.

UGT-A no solo ha privado a Roberto de su medio de vida, pues ha sido despedido injustamente de esa organización en la que trabajaba como administrativo, sino que ahora le intenta llevar a la ruina, pidiéndole 60.000 euros –que, evidentemente, no posee– y pidiendo a la Justicia que este trabajador pase 4 de sus años en la cárcel, por denunciar la corrupción. Esa es la "defensa" de los trabajadores de esta organización corrupta; porque corrupción no es solo sacar provecho económico o de otro tipo en beneficio propio, sino que también –según la RAE en su 1ª acepción del término– es "alterar o trastocar la forma de algo", y no hay mayor alteración que la de los principios para los que fueron concebidos los sindicatos: la defensa de los intereses de los trabajadores. Y este sindicato ha estado esquilmando, siempre según lo denunciado e investigado por las autoridades, el dinero aportado por la clase trabajadora europea, vía impuestos, para financiar a una organización que no ha hecho, siendo benevolentes, un uso apropiado del mismo. Hasta la propia Junta de Andalucía ya le ha reclamado a esta organización la devolución de 18 millones por ayudas fraudulentas a la formación.

Por supuesto, CSC está al lado de este trabajador porque somos fieles a nuestros principios de clase y no vamos a dejar en la estacada a una persona que ha tenido la valentía de enfrentarse, hasta ahora solo, a toda una organización, haciéndole un favor a la clase trabajadora de este país y de toda Europa, denunciando las malas prácticas con las subvenciones recibidas por la UE y por la Junta de Andalucía.

Por ello, desde CSC, realizamos un llamamiento a todos los delegados, afiliados y simpatizantes de CSC y, en definitiva, a toda la clase trabajadora para acudir a la concentración de apoyo a Roberto, que comenzará a las 8:30 en la puerta del Edificio NOGA, sito en la Avda. de la Buhaira, nº 26, previo a la celebración del juicio, no solo ya por solidaridad sino por una cuestión de principios, defensa de la honestidad y de reforzamiento de la transparencia y de lucha contra la corrupción en todos los ámbitos. Si permitimos que Roberto vaya a la cárcel, estaremos reforzando un sistema corrupto que permite que organizaciones cometan irregularidades con dinero público. Es nuestro deber luchar, en la medida de cada cual, contra estas injusticias. Roberto no está solo en esta lucha porque ya no se trata de una lucha de toda una organización contra un trabajador individual, sino que Roberto debe tener detrás a toda la clase trabajadora, apoyándole y sosteniéndole. 

COORDINADORA SINDICAL DE CLASE (C.S.C.)
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jueves, 21 de noviembre de 2019

En este sistema, los beneficios de las empresas valen más que nuestra salud

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El pasado 30 de octubre, el Tribunal Constitucional dictaba sentencia con respecto a la validez constitucional de la modificación introducida en el Estatuto de los Trabajadores mediante las reformas laborales de 2010 (PSOE) y 2012 (PP), por la que se justifica el despido por causas objetivas - lo que implica que la indemnización se ve reducida a 20 días por año - en caso de que un trabajador falte al trabajo un 20% de los días hábiles en un periodo de 2 meses, o un 25% en un periodo de 4, aunque esas bajas estén justificadas.

La sentencia, que no ha sido unánime, incluye 3 votos particulares que indican, entre otras cosas, lo siguiente: “No puedo asumir que la libertad de empresa [...] pueda ser antepuesta al derecho a la integridad física o moral de los trabajadores, y a un valor tan fundamental como es la salud humana”. No obstante, la sentencia fue ratificada con 8 votos a favor y 4 en contra.

Entre los argumentos de los jueces que votaron a favor podemos encontrar cosas como, “lo ha hecho con una finalidad legítima —evitar el incremento indebido de los costes que para las empresas suponen las ausencias al trabajo—, que encuentra fundamento en la libertad de empresa y la defensa de la productividad”, o, “el absentismo conlleva para el empresario un perjuicio de los intereses legítimos, por la menor eficiencia de la prestación laboral de los trabajadores que faltan a su puesto de trabajo de forma incipiente”.

Semejante argumentación lo que pone de manifiesto es el claro sesgo clasista de la Justicia, como parte del Estado que legisla y juzga en contra de los intereses de los trabajadores. En su concepción capitalista, el trabajador es simplemente una herramienta para que las empresas obtengan más beneficios. Si el trabajador —como pieza de esa maquinaria— no rinde lo deseado por el empresario, podrá ser reemplazada por otra bajo el auspicio del poder legislativo y judicial. De esta manera, deshumaniza, por un lado, al trabajador y, por otro, perpetua y afianza el sistema de explotación que nos oprime como clase. 

Esta sentencia, además de ser un ataque a los derechos más fundamentales de los trabajadores —ataque que viene iniciado por las reformas laborales de PSOE y PP en 2010 y 2012—, pretende ratificar algo que ya de facto ocurre en este sistema, y es que la libertad empresarial está por encima de cualquier otra cosa, por encima de nuestra salud y de nuestras vidas.

Cuando una baja médica justificada puede ser motivo de despido, un trabajador puede verse forzado a acudir a su puesto de trabajo encontrándose enfermo, lo que puede hacer que su estado de salud empeore. Por lo tanto, esta sentencia atenta contra el bienestar y la salud de los trabajadores, dejando claro cuales son las prioridades en este sistema, en el que nuestra integridad física no es más que un impedimento para que las empresas puedan ganar cada vez más a nuestra costa.

A los trabajadores acudir a las leyes y a las instituciones judiciales ya no nos vale, pues no son más que el reflejo de quienes tienen todo el poder en este sistema, las empresas, y son por tanto órganos a su servicio, como se demuestra en la citada sentencia, y para velar por sus intereses, que son totalmente contrarios a los nuestros. Los trabajadores sólo nos tenemos a nosotros mismos para revertir esta situación.

Por todo ello, desde la Coordinadora Sindical de Clase hacemos un llamamiento a todos los trabajadores a organizarse bajo el sindicalismo de clase, a engrosar las filas de nuestro sindicato como herramienta de organización y movilización en la lucha por la defensa de nuestros derechos, por la mejora en nuestras condiciones de trabajo, así como por la transformación de esta sociedad en una más justa donde los trabajadores podamos ser dueños de nuestro futuro.

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